Nadie aprende a perder en una charla
Formación · 18 Jun 2026 · 3 min de lectura

Nadie aprende a perder en una charla

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R Redacción RacingClub Racing Perú
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LA FECHA

Este cuaderno no anuncia un turno. El club entrena fútbol en Túpac y Santa Catalina, y futsal en el Polideportivo Limatambo, en San Borja, y en la cancha Apolo, en La Victoria. Días y horas por categoría se consultan al WhatsApp del club: 979 337 970.

LA ESCENA

Llovizna en Santa Catalina. Un chico de ocho pierde la pelota en la salida y el rival anota. Se queda mirando el suelo, con los hombros vencidos, dos metros detrás de la jugada. Sus compañeros ya corren de vuelta; él sigue parado en el error.

El profe no le grita ni lo consuela: cuenta. Cuenta cuántos pases tarda ese chico en volver a pedir la pelota después de fallar, y la fecha siguiente vuelve a contar. Ese número no sale en la foto del torneo ni en ningún trofeo, pero cuando baja, en este club se considera un resultado.

EL OTRO PARTIDO

La parte del cerebro que frena un impulso y ordena una emoción es la última en madurar. Y no madura escuchando consejos. Madura usándose, igual que un músculo, con situaciones que se repiten muchas veces.

Por eso una charla de liderazgo le sirve poco a un niño de ocho o de doce. La charla le deja palabras. Perder un sábado, esperar su turno detrás de otros, llevar la cinta una fecha, pedir la pelota justo después de fallar: eso le deja circuitos. El cerebro guarda lo que practica, no lo que escucha.

Hay algo más que pocos padres saben: esa maduración no depende solo de la edad, depende del uso. Dos chicos nacidos el mismo mes pueden llevarse años de distancia en su manejo de la frustración, según cuántas veces la ensayaron en un lugar donde equivocarse no cuesta nada grave. Una cancha, por ejemplo.

HABLEMOS CLARO

Te hemos visto en la tribuna. Sufres el error de tu hijo antes que él, y a veces más que él. Eso es amor y se nota. Pero cuando le gritas la solución desde afuera, o le tapas la pena en el carro con un premio, le quitas justo la repetición que su cerebro necesitaba terminar.

También va al revés: el liderazgo no se compra en un taller de fin de semana ni viene con diploma. Si alguien te promete un líder con certificado y fecha de entrega, te está vendiendo humo.

Lo que el club sí te promete es menos vistoso: profes que miran estas jugadas y las cuentan, canchas donde perder cuesta poco y enseña mucho, y un nombre para ese trabajo. Ese nombre es RAF, el programa del club de desarrollo emocional y liderazgo. Los detalles se conversan en el club, no se prometen en un artículo.

LA PIZARRA

El liderazgo no se dicta en una charla. Se entrena el sábado que pierdes, el turno que esperas, la pelota que vuelves a pedir después de fallar. El fútbol es la excusa; lo que se entrena es la persona.

TAREA PARA LA TRIBUNA

En el próximo partido de tu hijo, cuando falle, no digas nada y cuenta en silencio cuántos pases tarda en volver a pedir la pelota. Apunta el número en el celular y repite la medición cada fecha durante un mes.

Si el número baja, felicítalo por eso y no por el gol. Y si en plena cuenta te provoca gritar, aguanta: el profe también quiere, y le pagan por no hacerlo.

Racing · San Luis · desde 1973. La asistencia se registra con QR y el carné digital de cada jugador se consulta en racingperu.com/carne.

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