El que lee llega antes a la jugada
Club & barrio · 12 Jun 2026 · 3 min de lectura

El que lee llega antes a la jugada

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R Redacción RacingClub Racing Perú
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LA FECHA

Futsaleo es la iniciativa del club que une lectura y futsal en la cantera. El futsal de Racing entrena en el Polideportivo Limatambo, en San Borja, y en la cancha Apolo, en La Victoria. Los detalles de cada grupo se coordinan con los profes y por el WhatsApp del club: 979 337 970.

LA ESCENA

Un chico de ocho espera su turno en Limatambo con la mochila entre los pies. Del bolsillo asoma un libro con las esquinas dobladas de tanto viaje. Suena el silbato, entra, y la pelota viaja hacia él a ras de piso.

No mira la pelota: mira el espacio donde va a caer. Llega antes, la para con la planta y levanta la cabeza. Hace unos meses esa misma pelota le pasaba de largo: él arrancaba cuando ya estaba en otro pie. Hoy el orden se invirtió: primero llega él, después la pelota.

El profe no celebra la jugada: apunta algo en su cuaderno. Una palabra, nada más: antes.

EL OTRO PARTIDO

Cuando un niño lee un cuento, su cabeza no descifra letras nada más. Va por delante del texto: imagina lo que viene en la página siguiente y corrige sobre la marcha cuando la historia lo sorprende. Eso tiene un nombre simple: anticipación.

En la cancha ocurre lo mismo. El chico que llega primero no es el que corre más: es el que imaginó la jugada medio segundo antes que el resto. Leer un libro y leer el juego usan el mismo músculo, y ese músculo no está en las piernas: está en la atención que se sostiene y en la imaginación que se adelanta a lo que todavía no pasa.

Lo que casi nadie te ha contado es que esa anticipación no viene de fábrica. Se entrena. Y se entrena igual con una página que con un pase: el niño que se acostumbra a preguntarse qué viene después en una historia hace la misma pregunta, sin darse cuenta, frente a una pelota dividida.

A los ocho años la atención se sostiene por minutos, no por horas. Un cuento corto y una jugada bien mirada caben en esa medida; una tarde de repeticiones sin cabeza, no.

HABLEMOS CLARO

Tú también has dicho la frase: primero el libro, después la pelota. La dices con razón y con cansancio, después del trabajo, negociando con un chico que solo quiere bajar a la losa. Nadie te lo reprocha.

Pero fíjate en lo que hace esa frase: convierte el libro en peaje y la pelota en premio. Y ninguno de los dos merece ese papel, porque los dos entrenan lo mismo por caminos distintos.

Futsaleo existe para juntar lo que la rutina separó. El club no te promete un lector que devore novelas ni un jugador con contrato a la vista. Te promete otra cosa: un chico que sostiene la atención un poco más cada semana, que imagina antes de moverse y que entiende que la cabeza también juega.

LA PIZARRA

Acá no separamos el libro de la pelota. Los dos enseñan lo mismo: mirar, esperar, adelantarse. El que aprende a leer una página aprende a leer una cancha. Y el que lee la cancha llega antes.

TAREA PARA LA TRIBUNA

Esta noche, antes de dormir, lean diez minutos juntos. El libro lo elige él, aunque sea de fútbol. En una página cualquiera detente y pregúntale: ¿qué crees que pasa ahora? No corrijas la respuesta, escúchala hasta el final.

Acabas de dirigir un entrenamiento de anticipación sin salir de tu casa. Y si te contesta un disparate, igual cuenta: anticipar mal también es anticipar.

Racing · San Luis · desde 1973. El carné digital de jugador y socio se consulta en racingperu.com/carne.

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