Nadie en esta cancha sabe quién es becado
Becas · 10 Jun 2026 · 3 min de lectura

Nadie en esta cancha sabe quién es becado

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R Redacción RacingClub Racing Perú
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LA FECHA

Los entrenamientos siguen en Túpac y Santa Catalina (fútbol), y en el Polideportivo Limatambo de San Borja y la cancha Apolo de La Victoria (futsal). Este aviso no tiene día ni hora: las becas se conversan cuando la familia lo necesita, por WhatsApp y sin público.

LA ESCENA

Llovizna en Santa Catalina. Un chico de ocho espera el pase con los brazos abiertos y la pelota le llega fuerte, le rebota en el pie y se va.

Vuelve a pedirla. A la cuarta, la pelota se para. Desde el borde, el profe cuenta en silencio los controles que salen limpios, y la cuenta de esta tarde es más larga que la de hace unos meses.

El chico no sabe que alguien lleva la cuenta. Tampoco sabe, ni tiene por qué saber, cómo se paga su mensualidad.

EL OTRO PARTIDO

Cuando un niño deja el deporte de un día para otro pierde tres cosas al mismo tiempo: la rutina, el grupo y la explicación. Las dos primeras se ven; la tercera es la que más pesa.

Un niño de ocho o nueve años todavía no sabe leer los apuros de dinero de su casa, pero sabe llenar silencios. Y casi siempre los llena con la misma historia: algo hice mal, por eso ya no voy.

Hay algo más que un padre no suele saber. El cerebro de un niño procesa quedarse fuera de su grupo por los mismos caminos con los que procesa el dolor físico. Salir del equipo no le da pena: le duele, en el sentido más literal de la palabra.

Por eso el problema no es que deje de entrenar un tiempo. El problema es que deje de entrenar sin entender por qué, con una versión que él mismo inventó y donde el culpable es él.

HABLEMOS CLARO

Conocemos la otra mitad de esta historia. Fin de mes, la mesa de la cocina, una lista de gastos donde todo parece más urgente que la mensualidad de un club. Y un padre que hace las cuentas dos veces con la esperanza de que la segunda salga distinta.

Sabemos lo que suele venir después: dejar de contestar el grupo, decir que el chico anda cansado, retirarlo sin conversar, porque da vergüenza decir que este mes no se puede. Esa vergüenza la entendemos y no la juzgamos. Pero te pedimos que no decidas solo.

Este club tiene becas y medias becas, y no las tiene como caridad: las tiene como convicción, la misma desde 1973. Un club de barrio aprende temprano que el recibo de la casa no mide las ganas del chico.

Lo que sí prometemos: la conversación es caso por caso, en privado, y nadie en la cancha sabe quién es becado. Los profes no lo comentan y los chicos no lo notan. Esa es la regla.

No podemos prometer un sí automático para cada caso. Podemos prometer que la puerta se abre antes de que el chico deje de venir.

LA PIZARRA

Acá nadie sabe quién paga completo y quién no. La pelota no pregunta y los profes no cuentan. Un chico se va del club cuando le toca crecer, no cuando a su casa no le alcanza.

TAREA PARA LA TRIBUNA

Una sola cosa. Si este mes se complicó, conversa con el club antes de retirar al chico: hoy mismo, un mensaje de dos líneas al WhatsApp, antes del próximo entrenamiento.

No hace falta contar la vida entera. Con un "este mes está difícil, quiero conversar" alcanza. Además es más corto que la excusa que ibas a redactar para el grupo.

Racing · San Luis · desde 1973. El WhatsApp del club es 979 337 970: por ahí también se conversan las becas.

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